A lo largo de la vida tomamos miles de decisiones: qué estudiar, con quién compartir nuestro tiempo, cuándo renunciar, cuándo insistir. Pero si observas con atención, verás que muchas de esas decisiones no son realmente elegidas: son reacciones disfrazadas de elección.
Repetimos patrones, justificamos impulsos, seguimos caminos conocidos por miedo al error o al juicio.
Y así, año tras año, terminamos en los mismos lugares… solo con excusas nuevas.
El Coaching Ontológico propone algo radicalmente distinto: vivir desde la conciencia. Aprender a detener el piloto automático y mirar, antes de decidir, desde dónde estás decidiendo.
Esa diferencia —aparentemente sutil— es la que separa a quien cambia de quien repite.
Las decisiones no nacen de la lógica, nacen de la mirada
Nos gusta pensar que decidimos racionalmente, que somos seres de análisis y cálculo.
Pero la mayoría de las veces decidimos desde la emoción, desde la historia que nos contamos sobre nosotros mismos, y desde los juicios que sostenemos sin darnos cuenta.
El Coaching Ontológico nos enseña que toda acción es coherente con el observador que somos.
Si crees que “no estás listo”, actuarás con miedo.
Si interpretas que “no hay oportunidades”, ni siquiera mirarás a tu alrededor.
Si te permites pensar “puedo aprender”, se abrirán caminos donde antes solo había obstáculos.
Por eso, la decisión no empieza cuando eliges, empieza mucho antes: cuando decides quién vas a ser frente a lo que te pasa.
Entre la comodidad y la transformación
Cambiar no es cómodo.
La comodidad tiene la voz suave de lo conocido: “Mejor no arriesgar”, “Así estoy bien”, “Después lo haré”.
Pero detrás de esa voz, muchas veces se esconde el miedo a fallar o a incomodar a otros.
Elegir con conciencia implica mirar ese miedo de frente y decidir de todos modos.
No desde la impulsividad, sino desde la intención.
No por huir del dolor, sino por acercarte a lo que te importa.
En el Coaching Ontológico, decimos que una decisión consciente es aquella que nace del propósito y no de la reacción.
Y eso cambia todo.
Cuando repites, nada cambia. Cuando eliges, todo cambia.
Tal vez te has encontrado en este ciclo:
- Queriendo mejorar tu liderazgo, pero repitiendo la forma de comunicarte que genera distancia.
- Deseando relaciones más sanas, pero reaccionando con las mismas defensas de siempre.
- Soñando con un cambio profesional, pero postergándolo por miedo a lo que dirán.
El Coaching Ontológico te invita a mirar esa repetición con curiosidad, no con culpa.
Porque cada patrón repetido encierra una interpretación que puede transformarse.
Y en ese instante en que observas sin juzgarte, comienza el cambio real.
Decidir con conciencia no significa no tener miedo
El miedo no desaparece cuando decides; cambia de forma.
Pasa de ser una barrera a ser una brújula.
Miedo a fallar, miedo a no estar a la altura, miedo a lo desconocido. Todos son naturales.
Pero cuando decides desde la conciencia, ya no te paralizan: te acompañan.
Esa es la diferencia entre quien vive desde la reacción —repitiendo— y quien vive desde la respuesta —creando—.
Las decisiones que cambian vidas no se sienten seguras
Si esperas sentirte 100% seguro para dar un paso, probablemente nunca lo des.
Las decisiones que abren caminos nuevos siempre vienen con incertidumbre, pero también con energía, sentido y dirección.
Cuando eliges con conciencia, te reconoces como protagonista de tu historia.
Y en ese momento, la transformación ya comenzó.
Una invitación a dar el paso
Quizás llevas tiempo leyendo sobre el Coaching Ontológico, resonando con sus ideas, sintiendo que “esto es para ti”.
Y también, quizás, una parte de ti lo posterga: “más adelante”, “cuando tenga tiempo”, “cuando esté listo”.
Pero el momento perfecto no llega: lo construyes cuando decides.
Esta certificación no es solo un curso. Es un espacio para aprender a observarte, comunicarte, liderar y acompañar desde un nivel más profundo de conciencia.
Es un proceso para dejar de reaccionar ante la vida y empezar a responderle con intención.
Si algo dentro de ti se mueve al leer esto, si sientes esa mezcla de curiosidad y vértigo…
tal vez ya tomaste la decisión, solo falta declararla.
Tomar decisiones con conciencia no garantiza el camino más fácil, pero sí el más auténtico.
Y a veces, eso es exactamente lo que separa una vida repetida… de una vida elegida.




